De coches
Nadie diría que me equivoco si dijera que eres la persona a la que mejor han sentado nunca unos vaqueros, cuando te dispones a entrar por la puerta del coche, y yo te miro desde atrás, y los vaqueros se amoldan a tu figura sin dejar margen al aire. Y al inclinarte y agacharte un poco para pasar por la puerta, tu culo se acentúa con un movimiento de caderas que lo muestra en toda su perfección y atrapa sin remedio mi mirada. Mientras, sobre los vaqueros, tu camiseta se arruga un poco en torno a tu cintura, yo creo que porque la tela también desea tocar tu piel, y un pequeño trozo de tu espalda se muestra desnudo e insinuante entre camiseta y pantalón. Luego, mi mirada sigue recorriéndote y observa que tu pelo recogido deja al descubierto la fragilidad de tu cuello y del lóbulo de tu oreja, que mis labios añoran atrapar, y que tu piel luce un bello color moreno regalo del verano. Hasta que, instantes después, ya estás dentro del coche y yo debo entrar por otra puerta, sin poder alcanzarte...
Pero si sólo estuviéramos tú y yo en ese momento, te retendría entonces, justo antes de que cruzaras la puerta del vehículo, y me acercaría a ti, juntando mi pecho contra tu espalda, con mis besos saludando la base de tu cuello y mi mano acariciando las curvas perfectas que dibuja el pantalón, antes de ayudarte a seguir entrando. Entonces, haríamos sitio recolocando el asiento para que pudieras sentarte sobre mí, frente a frente, y te besaría, mientras mis manos en tu cintura acariciarían y moverían lentamente los pliegues de tu camiseta hacia arriba y hacia abajo, sintiendo el roce de la tela con la superficie de tu piel. Luego, tras quitarnos mutuamente las camisetas, besaría tu vientre desde el ombligo hacia arriba, al tiempo que mis manos se encargarían de liberar tus pechos del sujetador, justo a tiempo de que mi boca siguiese besando tus pechos al terminar la suave curva de tu vientre. Y lamería tus pezones con delicadeza, degustando su sabor, al tiempo que llevaría tus manos hasta mi pecho para que me sientas, para que me toques, para sentir el calor de tus manos sobre mí. Entonces llevaría mis manos hasta tus nalgas, y te atraería más hacia mí, hasta que mi pecho y tu pecho desnudos se tocaran, y empezaríamos a besarnos, y mis manos, tras desabrochar primero el botón de tus vaqueros, se colarían por detrás hasta tus nalgas, en medio de los besos, que se repetirían sedientos, mi lengua buscando tu lengua, y la tuya la mía, entrelazadas, los labios sobre los labios, entre los labios, y finalmente quedarnos así en silencio, abrazados un rato, sin que ese día fuese necesario nada más.
Pero si sólo estuviéramos tú y yo en ese momento, te retendría entonces, justo antes de que cruzaras la puerta del vehículo, y me acercaría a ti, juntando mi pecho contra tu espalda, con mis besos saludando la base de tu cuello y mi mano acariciando las curvas perfectas que dibuja el pantalón, antes de ayudarte a seguir entrando. Entonces, haríamos sitio recolocando el asiento para que pudieras sentarte sobre mí, frente a frente, y te besaría, mientras mis manos en tu cintura acariciarían y moverían lentamente los pliegues de tu camiseta hacia arriba y hacia abajo, sintiendo el roce de la tela con la superficie de tu piel. Luego, tras quitarnos mutuamente las camisetas, besaría tu vientre desde el ombligo hacia arriba, al tiempo que mis manos se encargarían de liberar tus pechos del sujetador, justo a tiempo de que mi boca siguiese besando tus pechos al terminar la suave curva de tu vientre. Y lamería tus pezones con delicadeza, degustando su sabor, al tiempo que llevaría tus manos hasta mi pecho para que me sientas, para que me toques, para sentir el calor de tus manos sobre mí. Entonces llevaría mis manos hasta tus nalgas, y te atraería más hacia mí, hasta que mi pecho y tu pecho desnudos se tocaran, y empezaríamos a besarnos, y mis manos, tras desabrochar primero el botón de tus vaqueros, se colarían por detrás hasta tus nalgas, en medio de los besos, que se repetirían sedientos, mi lengua buscando tu lengua, y la tuya la mía, entrelazadas, los labios sobre los labios, entre los labios, y finalmente quedarnos así en silencio, abrazados un rato, sin que ese día fuese necesario nada más.


7 comentarios:
Has conseguido que mi boca se llenara de saliva, quizás por no tener esa lengua cerca ;)
De
bathgirl, A las
7/5/06 21:09
Me ha encantado LoverBit, te deja con ganas de más.
De
Lucia, A las
8/5/06 10:02
bathgirl... me encanta poder despertar esas sensaciones... ;). Lo único malo es que... quien sabía lo que inspiró este relato no se sintió igual :/.
Lucía... bienvenida a estas páginas... he cambiado tu comentario para quitar un dato que ponías que me dice que debes saber quién soy :O, ¿cómo lo has sabido? jeje. Igual a mí también me gustaría poder conocerte ;). Si quieres... tienes mi email de contacto como imagen en la parte derecha de la web. Un beso.
De
LoverBit, A las
8/5/06 14:48
Upss, he visto que la imagen del email no está funcionando, pero bueno, lo arreglaré esta noche...
De
LoverBit, A las
8/5/06 14:49
Me imagino a la afortunada, y la noche tan magnífica que iba a pasar. En ese coche explotaron más fuegos artificiales que en las fiestas de mi pueblo.
Enhorabuena loverbit por tus relatos. A quién ha vivido o le gustaría vivir algo parecido, le evoca muchas cosas y muchos sentimientos y sensaciones.
De
simplemente yo, A las
12/5/06 20:49
simplemente yo... gracias por tus palabras, aunque a veces los fuegos artificiales... no hacen tanta luz :/
De
LoverBit, A las
13/5/06 12:43
La manera en que escribes, me hizo sentir que estaba viviendolo yo misma, hiciste que mi piel se herizara de pies a cabeza,me fascinan tus palabras...eres muy bueno para esto.
De
Anónimo, A las
5/12/06 00:14
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