Pulsiones

sábado, febrero 04, 2006

Fin de la jornada

No resisto el paso del día cuando me hablas como en susurros, con esa voz dulce y a la vez morbosa, que anticipa el sí a cualquier propuesta, a las fantasías que cruzan por mi cabeza cada vez que te miro y mi mirada te recorre sobre la ropa.

Paseamos, como tantas veces, y hablamos sin parar de mil cosas, ignorando que el deseo pide su turno, y no basta hablar, y al ignorarlo crece y se magnifica, y casi duele cuando al fin llegamos a casa y, en la intimidad que nos brinda su cobijo y la penumbra, toma el deseo el control.

Te atraigo hacia mí, tirando de tu mano suave pero firmemente, y mis manos se deslizan por tu espalda, mientras mi lengua busca a la tuya como si le fuera la vida en ello. Deslizo mis manos bajo tus pantalones y tus braguitas, que se bajan un poco en el proceso, y mis manos se llenan de tus nalgas, agarrándolas con firmeza. Me encanta la sensación de abarcarte, de llenar mi boca y mis manos de ti, sintiendo como aumenta mi salivación y mi pene entra en erección, a la vez que las primeras gotas de sudor delatan su presencia tanto en tu cuerpo como en el mío.

Mantengo sujetas tus nalgas con mi mano derecha, quitando a tu entrepierna la protección que ellas les brindan, y mi mano derecha libre se desliza entre tus piernas desde atrás, hasta llegar a tu sexo, donde dejo que un dedo se asome tímidamente y atrape las primeras muestras de tu humedad.

Te arqueas entonces un poco hacia atrás, y aprovecho ese momento en que nuestras bocas se separan, para llevarme a la boca el dedo empapado de ti, que me anticipa los matices de tu sabor, abriendo aún más el apetito. Rápidamente me quito el suéter y la camisa, de una única vez, y luego te los quito a ti, desabrochando enseguida el sujetador, como con prisas. Me paro un momento, y observo tus pechos desnudos, como siempre, me gusta contemplarlos y ver que los pezones toman cierta consistencia y hacer una rutina de esa parte del sexo en que mi boca sustituye a mis manos para palpar la forma de tus senos, su textura, y la resistencia que ofrecen cuando mi lengua los recorre y termina chupando suavemente tus pezones, impregnados de ese olor y ese sabor que tanto me excitan.

Sin pensarlo más, terminamos de quitarnos la ropa ambos, pero yo termino antes, y te hago caer sobre la cama cuando tus pantalones y braguitas aún se situaban a la altura de tus tobillos, restándote movilidad. Aprovecho ese momento en que estás semiatrapada para deslizar mis manos desde tus muslos hasta tus pechos, manteniendo tu espalda sobre el colchón primero con las manos, y luego con mi cuerpo, al colocarme sobre ti, sujetando tus manos con las mías, al tiempo que acerco mi pene erecto a tu boca, pero sin dejarte alcanzarlo, haciéndote sufrir un poco y disfrutando al sentir debajo de mí el movimiento de tu cuerpo con la respiración acelarada.

Entonces te dejo al fin empujar con tus pies la ropa que atrapaba tus tobillos y, retrocediendo un poco, separo tus piernas y, sin más aviso ni esperas, mi pene penetra hasta el fondo de ti, sujetando tus piernas en alto con mis manos, y las embestidas aumentan su ritmo muy rápidamente, canalizando mi pasión, el deseo todo el día acumulado, y aún así sin dejar que se desvoque, buscando tu primer orgasmo que consigo poco después, cuando el sudor ya resbala por todo tu cuerpo y tu espalda al fin se arquea con su llegada.

No es momento de parar, así que te hago girarte boca abajo, y me sitúo a tu espalda, buscando el orificio de tu sexo desde atrás, y vuelvo otra vez a la carga con la misma energía, deslizando mis manos por tu pecho sudoroso, mi pecho por tu espalda, y mi lengua por tu oreja, que chupeteo en un par de ocasiones.

Siento entonces que mi orgasmo se acerca, y acompaño mi penetración con el estímulo de mi mano sobre tu clítoris, acelerando tu excitación, para conseguir que tú también llegues al orgasmo en el momento en que ya no aguanto más, y finalmente saco mi pene de ti y derramo su cálido contenido sobre tu espalda.

10 comentarios:

  • Uff... qué calor! ;)
    Sólo me sobra que "pringues la espalda". ¿Tienes algo en contra de correrte dentro?? Es que siempre terminas fuera!! :P

    De Anonymous bathgirl, A las 5/2/06 00:21   

  • Es que como no os tomáis la píldora... jeje, pero no es que no me llame la idea ;)

    De Blogger LoverBit, A las 6/2/06 08:50   

  • Y las gomitas para que están, ein? A ver si vas a coger algo...

    De Anonymous bathgirl, A las 6/2/06 10:58   

  • En las gomitas tampoco es "dentro" :P

    De Blogger LoverBit, A las 6/2/06 11:30   

  • Uf, lo que daria por estar en la situacion de ella.
    Besos

    De Anonymous Cosita Bonita, A las 6/2/06 12:04   

  • En cuanto a espacio es dentro, aunque no se desparrame por ahí xpp

    De Anonymous bathgirl, A las 6/2/06 15:28   

  • Cosita bonita... quién sabe, igual podrías... jeje ;)

    bathgirl, vale, tú ganas jeje ;)

    De Blogger LoverBit, A las 7/2/06 09:14   

  • XD

    De Anonymous bathgirl, A las 7/2/06 13:24   

  • Echo de menos tus relatos... ¿para cuando el siguiente?

    De Anonymous bathgirl, A las 7/3/06 23:34   

  • bathgirl... ha tardado... pero ya hay siguiente relato, creo que te gustará ;)

    De Blogger LoverBit, A las 2/4/06 19:07   

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